en un sitio solitario de la cumbre de un monte
a los navegantes que vagan por el mar,
abundante en peces,
porque las tempestades los alejaron de sus amigos;
de la misma manera,
el resplandor
del hermoso y labrado escudo de Aquileo
llegaba al éter”.
"Iliada"
Canto XIX
Homero
Los faros, tal era la relevancia de estas señales que a veces los marineros les rendían culto, edificando templos en su honor.. Situado al oeste de la desembocadura del Nilo y frente a la ciudad de Alejandría, en la isla de Faros, se encuentra el primer Faro registrado en la Historia, de ahí su nombre.
El fuego se colocaba en la parte más alta y alumbraba, según referencias, unas 25 millas en noches claras de buena visibilidad, gracias a un sistema de iluminación ideado por Arquímedes, del cual se decía que servía para descubrir las naves enemigas y quemarlas concentrando los rayos en un punto.
Luego escuchamos en la historia “El coloso de Rodas”, la leyenda habla de una figura de bronce desnuda.
Su brazo derecho alzaba una copa, donde se colocaba la hoguera, a la que se accedía por medio de unas escaleras en su interior.
Y por últimos “El faro de Meloria” es uno de los primeros faros edificados en mar abierto.
Se usaba para marcar las embarcaciones que salían y regresaban al puerto de Pisano.
Se cree que la roca es el resto de una antigua isla. Es una zona de numerosos naufragios, por lo que la idea de buatizarla es muy antigua.
Hoy en dia, existen cientos de faros alrededor del mundo, con el mismo principio con el que se construyó el primero, su función de servir de guía a los navegantes, carentes al caer la noche de los puntos de referencia utilizados durante el día.
Ya sea en lo alto de un monte próximo a la costa, de manera que fuesen visibles desde el mar o en medio del océano, se han construido estructuras que elevan las fogatas y que protegen el fuego de situaciones temporales adversas, que podían apagarlo dejando así al marino huérfano en la noche.
Las altas y soberbias torres, sobre la que una hoguera siempre viva sea la señal que oriente al navegante y simbolize la luz que irradiaba desde la ciudad, además de ser refugio al viajero, es un tema fascinante.
Desde entonces hasta ahora, cuando los nuevos faros del Reino Unido están obligados a construirse con helipuerto, ha llovido mucho, ha pasado mucha agua bajo los puentes, y mucha más, en pequeñas olas perezosas coronadas de espuma y en tormentosas resacas de mares inhóspitos, agua, que ha golpeado la base pétrea de todos esos faros que, como los leprosos antiguos y su campanilla delatora, avisan a los demás de lo bien que harían en mantener las distancias, en no correr como los tontos en un terreno donde hasta los ángeles temen pisar.
El faro como adelantado, como ermitaño en territorio hostil, como profeta en un desierto de agua, rocas afiladas y con un oceáno traicioneros. El faro como vigía privilegiado, proa de luz en las tinieblas exteriores. El faro en el oscuridad , es un guiño luminoso en el vacío.
Los faros eran buenos guías no sólo para los navegantes, sino para la sociedad. Un faro evocaba la prudencia, debido a que su avistamiento requería cautela en las acciones. Era inclusivo, ya que su destello podía ser visto y utilizado por cualquiera. Era igualitario, porque no importando su belleza o complejidad era solo eso, una enorme luz en medio de la oscuridad, dando la tranquilidad en medio de la tempestad.
Lea también "Mi refugio" en































